El porqué del nombre

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What’s in a Name?

Many moons ago, driven by the urge to do something creative that would produce a physical end product, my wife and I started making chess sets. We set ourselves up with moulds and resin to make basic sets. Progress was rapid and the results very exciting. Spurred on we bought more extravagant moulds and sintered metals to experiment further. It was great! Such a feeling of fulfilment to see raw materials stacked up to one side of the workshop and beautiful chess sets on the other.

The next step was to see if people were willing to hand over their hard-earned mula for these works of art. We investigated craft fairs in the area which ranged from small and ad hoc to large and regular, so we decided to dip our toes in at the shallow end. All well and good, but how did we want to be known? Just by our names? A company name? And so began our first search for a name and hence a brand.

Lewis Chess Set

The Lewis set was one of the first that we made.

We came up with all sorts of ideas. I don’t think that’s the hard part. The hard part is coming up with a name that you’re happy with!

We wanted something that sounded nice, appealed to both of us, encapsulated that we were working together and would be easy to remember. The end result was Partnership Isis. We liked that the initials spell pi and in those days Isis only had the positive connotations associated with the Egyptian goddess.

People did buy our sets in sufficient numbers to make it worthwhile and those that did seemed to really love them. After a year or so we called it a day and looked for another way to meet our creative needs. With us both working in IT and the advent of the web this turned out to be building websites for ourselves and others.

More names to find and hopefully getting better at finding them!

Whilst living in Spain, we spent a couple of years or so teaching English to local business people. To do this we decided to complement the teaching materials provided by the language school with our own. Rather than take the obvious route of creating text documents, we set about building a website so that the students could view each page in English or English and Spanish. This flexibility proved to be a real winner with the students.

The name we ended up with was Platinum Moon for the English site which led to Luna platino in Spanish. All well and good, or so we thought. The names sounded nice and made sense to us. We use all sorts of words to indicate colours and their varying shades in English, like apple white, bergamot and chestnut to name but a few. But as we found out much later, to a typical Spaniard, where this trend for colour names is not so prevalent, Luna platino just sounds weird.

So now to Pi. We wanted the same things we were looking for when we selected Partnership Isis, but now with a “start local think global” mindset we wanted to learn from our mistakes. We looked for words that are the same in many languages, newer words like “taxi”, gods and goddesses (Greek, Roman, Norse, etc.), natural elements (metals, gems, etc.), animals and more. All of which led us back to alphabets and eventually Pi.

Once you have a name you need a website to go with it, but pi.com has already gone. It just shows pi to the first 73 decimal places. A bit of a waste, I’d say. However, it did make us stop and think about whether we wanted to use a .com at all. And we didn’t. In the same way that we wanted a cross-cultural name we decided the web address should convey that too. Of all the top-level domains available at the time .xyz seemed to fit that bill the best.

At school when you start learning about pi it’s usually approximated to 22/7 and then 3.14. As you progress with your studies the number of decimal places tends to increase. For our web address we stopped at 3 because this uses the numbers 1, 2, 3 and 4 which ties in nicely with the xyz. I hope you agree.

It just remains for me to wish you the happiest of St. Valentine’s Days and I hope to see you back here on 14th March aka Pi Day (3.14.2015) for my next post.

Hace mucho, mucho tiempo, llevado por las ganas de hacer algo creativo que resultara en un producto tangible, mi mujer y yo empezamos a hacer juegos de ajedrez. Comenzamos con moldes y resinas a hacer figuras básicas. Avanzábamos a buen ritmo y los resultados eran estimulantes. Azuzados, compramos moldes más extravagantes y sinterizamos metales como experimentos más avanzados. Era estupendo. Esa satisfacción del trabajo bien hecho, de ver materias primas a un lado del taller y piezas de ajedrez al otro.

El siguiente paso era ver si la gente estaría dispuesta a darnos los cuartos ahorrados con el sudor de su frente a cambio de estas obras de arte. Investigamos en mercados de artesanía de la zona, que iban de pequeños y esporádicos a grandes y establecidos, y decidimos empezar desde abajo. Hasta aquí todo bien, pero tocaba decidir cómo nos íbamos a llamar. ¿Usamos nuestros nombres? ¿Un nombre para la empresa? Y así empezó nuestra búsqueda de un nombre y, por ende, una marca.

Lewis Chess Set

Las piezas del ajedrez de Lewis fueron unas de las primeras que hicimos.

Tuvimos todo tipo de ideas. Eso no es lo difícil. Lo difícil es lograr un nombre que te guste y con el que te identifiques.

Queríamos algo que tuviera un buen sonido, que nos gustara a ambos, que encapsulara que era un trabajo conjunto y que fuera fácil de recordar. El resultado fue Partnership Isis (Sociedad Isis). Nos gustó el que las iniciales formaran PI y en aquellos días Isis solo tenía las connotaciones positivas asociadas a la diosa egipcia.

La gente compró nuestros juegos de ajedrez en cantidades suficientes como para que mereciera la pena; y a los que lo hacían parecían encantarles. Al cabo de más o menos un año decidimos dejarlo y buscar otra forma de dar salida a nuestras necesidades creativas. Dado que ambos trabajábamos en informática y con el triunfo de internet, nos dimos a la creación de páginas web para nosotros y otros.

¡Teníamos que buscar nuevos nombres y, con suerte, se nos tenía que dar mejor!

Cuando vivíamos en España, pasamos un par de años enseñando inglés a empresarios locales. Para ello, decidimos complementar los materiales educativos que proporcionaba la escuela de idiomas con los nuestros. En vez de seguir el lógico camido de crear documentos de texto, nos propusimos hacer una página web para que los alumnos pudieran ver cada página bien en inglés o en inglés y español. Esta flexibilidad resultó un triunfo entre los alumnos.

El nombre esta vez fue Platinum Moon para el sitio inglés, lo que condujo a Luna platino en español. Hasta aquí todo bien, o al menos eso pensábamos. Los nombres sonaban bien y tenían sentido, al menos para nosotros. En inglés usamos todo tipo de palabras para indicar colores y sus distintos tonos, como apple white (blanco manzana), bergamota y castaña, por nombrar alguno. Pero como descubrimos, demasiado tarde, al español típico, donde esta forma de nombrar los colores no es común, Luna platino sonaba muy raro.

Así que Pi. Queríamos lo mismo que buscábamos cuando elegimos Partnership Isis, pero ahora con mentalidad “empieza local, piensa global” como habíamos aprendido de nuestros errores. Buscamos palabras que fueran iguales en muchos idiomas, palabras nuevas como “taxi”, dioses y diosas (griegos, romanos, nórdicos, etc.), elementos naturales (metales, piedras preciosas, etc.), animales y mucho más. Todo ello nos condujo de vuelta a los alfabetos y, por fin, a Pi.

Una vez que tuvimos el nombre, necesitábamos una página web a juego, pero pi.com ya estaba cogido. Muestra el número pi con los primeros 73 decimales. Eso es todo. Una pérdida de espacio, en mi opinión. Sin embargo, eso nos hizo pensar y plantearnos si en relidad queríamos usar un .com. Y resulta que no. De la misma forma que queríamos un nombre que traspasara culturas, decidimos que la dirección de internet debería reflejar también esa idea. De todos los sufijos de dominios disponibles en aquel entonces, .xyz nos pareció que era el más adecuado.

En la escuela, cuando te enseñan el número pi, al principio se usa 22/7 y luego 3,14. A medida que avanzas con los estudios, el número de espacios a la derecha de la coma aumenta. En nuestra web hemos parado en la tercera posición porque usa las cifras 1, 2, 3 y 4, que encaja con xyz. Espero que estés de acuerdo.

Tan solo me queda desearos un feliz día de San Valentín y espero veros de vuelta el 14 de marzo, también llamado Día Pi (en EE.UU. es 3/14/15) para mi próximo artículo.

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